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Incluir
en la dieta alimentos ricos en antioxidantes, buenos para combatir el
cansancio y el estrés, es una buena manera de cuidar el organismo, ahora
que se acerca el buen tiempo y salimos del letargo invernal. En esta época
del año, el organismo empieza a pedir un descanso. Las últimas
vacaciones quedan muy lejos y la fatiga se empieza a sentir. A pesar de
que ya se disfruta el buen tiempo, una cierta sensación de agotamiento
nos invade. Además, la primavera conlleva las conocidas astenias que a
algunas personas les producen serios problemas de salud. Para combatir
todos estos trastornos nada mejor que tomar alimentos ricos en vitamina A,
C y E, y selenio, magníficas armas para paliar las reacciones de oxidación
de nuestra fisiología y elevar al mismo tiempo el tono vital.
Entre
estos alimentos tenemos:
ZANAHORIA.
Es una excelente fuente de pro-vitamina A. Para que nos llegue íntegro su
valor nutritivo es necesario comerla cruda y no almacenarla durante
demasiado tiempo. También se puede rociar con zumo de limón sin eliminar
demasiada pulpa al pelarla. Muy rica en pro-vitamina A, fibra y carotenos.
Es ideal para fortalecer el sistema inmunitario, y reforzar la salud de la
piel y de la vista.
KIWI.
Esta sabrosa fruta posee casi el doble de vitamina C que la naranja,
virtud que la hace especialmente recomendable para personas fumadoras y
estresadas, así como a las personas que siguen dietas muy estrictas o a
los enfermos crónicos. Además actúa como un laxante suave. La dosis
recomendada es de dos piezas diarias, que pueden incluirse en ensaladas,
desayunos o postres. De esta manera
se previenen numerosas infecciones y se potencia el sistema inmunitario.
ACEITE
DE OLIVA EXTRA VIRGEN.
Una gran fuente de vitamina E, ya que se obtiene de la aceituna de
forma artesanal, quedando su valor nutritivo prácticamente intacto. Para
aprovechar sus cualidades nutritivas hay que tomar un mínimo de dos
cucharadas diarias en crudo.
MEJILLÓN.
Muy asequible, contiene notables cantidades de selenio, un mineral con
probada acción antioxidante. Destaca asimismo por su elevado aporte de
proteínas, hierro y yodo, y por supuesto, por su escaso contenido energético:
80 calorías por cada 100 gramos.
ÁPIO.
Aunque normalmente sólo
se utiliza para dar sabor a las sopas, también puede utilizarse para
aromatizar guisos, acompañar ensaladas, otorgándoles el sabor anisado y
picante de sus tallos, o para degustarse hervido con otras verduras. Al
adquirirlo preferiremos el ápio con un bonito e intenso color verde, ya
que de este modo será más aromático y rico en ácido fólico y vitamina
C. Reduce y previene la hipertensión y facilita la digestión. Es además,
una gran fuente de potasio.
ARROZ
INTEGRAL.
No adelgaza ni engorda menos que el arroz blanco, aunque es más
nutritivo y aporta una dosis de
fibra considerablemente superior. Este grano moreno se obtiene después de
eliminar la primera cascarilla del arroz completo. Resulta muy sabroso en
ensaladas, hervido con unas ramitas de perejil y ajo, o como guarnición.
Se conserva más tiempo guardándolo con unas hojas de laurel frescas.
Rico en fibra, hidratos de carbono y vitaminas del grupo B, también es
una buena fuente de energía, y ayuda a reducir el colesterol.
En la
próxima entrega seguiremos con alimentos como el yogur, el ajo, los
guisantes, los espárragos, el limón, la naranja, etc. Ver
segunda parte del artículo
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