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El
sobrepeso y la obesidad son dos de las mayores preocupaciones de las
sociedades modernas. Se estima que cerca del 25% de los españoles padece
algún grado de sobrepeso. Se habla incluso de un 5% en los niños, un 15%
en los adolescentes y un 30% en los adultos.
Adelgazar es, ha sido y será la preocupación de muchos hombres y mujeres
de las sociedades desarrolladas.
Diversos métodos
de adelgazamiento.
A simple vista parece que ya se haya inventado todo, que no queda nada por
descubrir.
Para conseguir este propósito, se han realizado verdaderos esfuerzos,
desde no comer hasta seguir dietas adelgazantes de las más extrañas y casi siempre desequilibradas, con más riesgos para la salud que la propia
obesidad. Se ha recurrido a los medicamentos e, incluso, a la cirugía.
Pero los resultados no han sido casi nunca los deseados y, tarde o
tremprano, se acaba siempre por recuperar el peso perdido.
Corregir los malos
hábitos alimentarios.
Al sobrepeso o a la obesidad no se llega de la noche a la mañana, sino
que es un proceso largo -de años y años- debido, fundamentalmente, a
unos hábitos alimentarios inadecuados que conducen a una ingesta
calórica excesiva para las necesidades habituales. La única forma de
perder peso y alcanzar los valores deseados es corregir estos hábitos
incorrectos.
Establecer un peso
ideal propio.
Hay que desterrar la idea de que lo delgado es lo sano. Los dictados de la
moda explotan irracionalmente los cuerpos esbeltos, angulosos, lánguidos
e incluso enfermizos.
Lo primero a considerar es que el llamado "peso ideal" como tal
no existe. Cada persona debe establecer su propio peso ideal, que será
aquel que permita un grado de salud física y de satisfación personal
óptimos.
En definitiva, es el peso que permite a cada cual sentirse bien consigo
mismo.
A continuación, vamos a detallar algunos conceptos fundamentales que
ayudarán a conocer cómo funciona el organismo y porqué engordamos.
Composición del
cuerpo humano.
El ser humano está formado por:
- 60% de agua
- 15% de proteínas (músculos y órganos)
- 15% de grasa (tejido adiposo, reserva de energía lenta)
- 1,5% de hidratos de carbono (reserva de energía inmediata para el
músculo y el cerebro)
- 5% de minerales (huesos, dientes)
- 0,5% de otras sustancias
El aporte de
nutritientes.
Todo ser vivo necesita mantener un equilibrio entre lo que gasta y lo que
ingiere para poder mantener constante estas proporciones vitales.
Alimentarse consiste en incorporar a nuestro organismo todas aquellas
sustancias que provienen de la alimentación.
Por supuesto, no se ingieren porteínas solas o hidratos de carbono como
tales, ni minerales, sino que lo hacemos a través de los alimentos que,
bien combinados, pueden aportar todos los nutrientes necesarios para la
vida del organismo.
Para mantener este equilibrio, la ingestión diaria debería contener:
-
70% de agua
- 5% de proteínas
- 5% de grasas
- 15% de hidratos de carbono
- 0,1% de minerales
- 0,01% de vitaminas
Comer de todo con
moderación.
En consecuencia, conviene saber qué aporta cada alimiento y cómo deben
combinarse en la dieta para ofrecer al organismo todo aquello que
necesita. No es necesario estar todo el día con la balanza de precisión
y la calculadora para saber exactamente lo que comemos.
El mejor consejo es: comer de todo de una forma variada, pero con
moderación.
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a la segunda parte 
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