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- El ser persona quiere decir que se es capaz de conocer
y amar. La inteligencia y la voluntad son lo que diferencia a
las personas de los demás seres.
- Si deseamos ser únicos, no tenemos más que ser
sencillamente nosotros mismos.
En sentido coloquial, se dice que un hombre o una mujer tiene una
personalidad fuerte o débil, marcada o desfigurada, rica o pobre,
etc.
Dos significados tiene la personalidad y en ambos se encuentra
hoy día eclipsada. El primer significado distingue al hombre de los
otros seres y le iguala entre sí; el segundo, en cambio, expresa
las diferencias de unos hombres con otros y se aplica a cada hombre
en particular, los dos sentidos están de todas formas estrechamente
relacionados y tienen cierta dependencia.
LLAMAR LA ATENCION
Existe un error muy generalizado de creer que la personalidad está
en formas exteriores de comportamiento. Se considera que una mujer
que es capaz de pasearse con un loro por la calle principal del
lugar en que vive o aparecer en una fiesta con un pecho
descubierto, tiene personalidad; o el que un hombre anciano cruce a
nado un ancho canal o se ponga para salir un pareo, en vez de un
pantalón, también requiere un gran carácter, . Todo esto son
rarezas que impresionan, pero no se pueden identificar con tener más
o menos personalidad. Suelen ser, en la mayoría de los casos, ganas
de llamar la atención, cuando no, manifestaciones de tener algún
problema en la mente que lleva al exhibicionismo.
Quien quiera tener personalidad personalidad tendrá que
tenerla por dentro y no por el esfuerzo ficticio que haga para dar
impresión de ello. "Si deseamos ser únicos -dice F.J. Sheed-
no tenemos más que ser sencillamente nosotros mismos".
Cuando hablamos de la personalidad de alguien, su apariencia
externa puede ser un dato, pero lo que fundamentalmente constituye
la personalidad, son sus simpatías y antipatías, su
manera de pensar, los propósitos que hace y la manera que tiene de
cumplirlos; por lo que elige y por lo que rechaza... cosas todas
ellas que son expresión de su espíritu ,en el que cabe descubrir
cada vez nuevas e inagotables profundidades.
PELIGRO DE
DESPERSONALIZACION
Este ser que se enriquece en las funciones de su espíritu, (de
tal forma que es más personal y valioso en la medida que piensa y
obra mejor) ha sufrido a lo largo de este siglo grandes ataques a su
posibilidad de crecer en personalidad y estos ataques vienen, casi
siempre, disfrazados de modas.
El principal ataque ha sido el convertirse en masa al ser tratado
como tal. Así ocurre en los medios de comunicación social: radio,
prensa, televisión; en los clubes de libros que escogen las mismas
lecturas para millones de lectores; en la misma educación para
miles y miles de alumnos, pero sobre todo, en la moda: la moda de
vestir, la moda del peinado, del calzado, etc y otras más
importantes como la moda del lenguaje, de la expresión, de las
maneras, del pensamiento....
Los "mass media"" operan bajo la necesidad de
ignorar los elementos que diferencian a los hombres, dirgiéndose y
exaltando aquello en lo que todos se parecen. En nuestra sociedad de
consumo, el anunciante habla a todos los hombres como si tuvieran
que reaccionar de la misma manera. la moda habla a todas las mujeres
como si fueran igual de altas, de delgadas, de guapas, y además
pensaran igual. Por eso inventa un hombre -una mujer- común y trata
de convencer a quienes reciben su mensaje para que reconozcan en él
su propia imagen. El anuncio se dirige a la masa, intentando que
todos se identifiquen con ella. lo mismo ocurre en el terreno de la
propaganda política, etc.
Con este sistema, cada persona está siendo despersonalizada,
deshumanizada. Y eso, aunque le fastidie y le fatigue, lo acepta,
atrofiándose en ella sus potencias superiores, porque no piensa, ni
crea, ni realiza de forma personal nada, sino que se engancha en el
engranaje de primera uniformidad, aceptando lo que tan fácilmente
y, sin ningún esfuerzo por su parte, recibe, lo que dicta la
moda.
Siempre que se quita al hombre algo que antes hacía o
decidía por sí mismo, se disminuye su capacidad de acción. Y el
hombre es cada vez menos hombre en la medida en que se automatiza
mentalmente.
EL PELIGRO DE LA ABUNDANCIA
Tener todas las necesidades materiales satisfechas lo consideran
algunos algo previo para llegar a atender las necesidades del espíritu,
lo que ya supondría una inversión de valores. Pero es que además
ha sufrido otro ataque la personalidad del hombre al obligarle a
quedarse satisfecho con la misma abundancia material. Como esa
satisfacción acaba pronto, es necesario crearle nuevas necesidades
al ,mismo ritmo. La moda cumple perfectamente ese papel, ya que varía
casa seis, e incluso cada tres meses.
¿Para qué hacer algo difícil si hay alguien que lo hace antes
y mejor? ¿Para que decidir lo que me gusta, lo que me favorece, lo
que me sienta mejor, lo que realza mi personalidad, lo que no
menoscaba mi dignidad, si ya hay alguien que lo decide por mi?.
Tanto las sociedades permisivas como las totalitarias ejercen un
paternalismo peligroso impidiendo que el hombre intente tener ideas
propias en cualquiera de los dos sistemas. En ambos es manipulado
mediante una coacción sutil de la que él mismo no se da cuenta. Se
somete así -sin resistencia- a los dictados que se le imponen desde
fuera -ya sea la moda de Mao o la de Galiano-, incapaz de formar un
juicio propio, de hacer una crítica que le lleve a luchar contra la
masificación.
Si la persona se deja llevar por la corriente impetuosa de la
pura satisfacción material, su personalidad queda totalmente
eclipsada bajo un hombre-masa que no tiene tiempo para intentar ser
él mismo: un ser que piensa, que coopera con los de su misma
especie en conseguir desarrollar cada día más y mejor su
inteligencia, por ejemplo..
NECESIDAD DE RESISTIR
Quien desee tener una personalidad deberá primero ser consciente
del peligro en que se halla de ser absorbido en el anonimato de
la moda y después buscar su singularidad interior, alcanzando así
la exterior que de ella procede.
Un primer paso para esa resistencia es aprender a decir que no a
todo aquello que se le ofrece fácilmente. Decir que no a pensar
como la mayoría. Resistirse a integrarse en grandes grupos manipulados
por unos pocos. Decir que no a la moda que degrada. Buscar aquello
que le obligue a tomar decisiones personales una vez pensadas y
valoradas. Buscar no contentarse con lo poco y lo igual, sino
decidirse por lo que es bueno aunque sea más difícil. Exigir
de los anunciantes, de los modistos, de los creadores, mensajes,
diseños y creaciones que traten al hombre y a la mujer como tales,
sin confundirlos ni manipularlos. Es la única manera de recuperar
la personalidad.
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