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En
los tiempos que corren, no hacer algún tipo de marketing es algo así
como esconder las aptitudes y conocimientos que tenemos para que nadie
conozca nuestra valía. Y esto me hace recordar aquella frase ya famosa: “Lo
que no sale por televisión, no existe”, en la que se refleja la
importancia que hoy día tiene darse a conocer lo más ampliamente
posible.
Sin llegar a tales
extremos, la esteticista, que no es ajena al marketing ni a sus efectos,
puede ahora conocer cómo hacerse más presente entre su clientela, y cómo
darse a conocer de forma progresiva al resto del público, siempre con la
ayuda del ordenador.
Casi todo el mundo
utiliza alguna forma de hacer marketing en su vida privada y profesional.
Es una técnica que aprendemos desde pequeñitos, y que vamos mejorando y
adaptando según las necesidades del momento:
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El niño que nos pide que le compremos un videojuego en el que
luchan gladiadores romanos, y nos “vende” la idea de que así
aprenderá cómo vivían y qué costumbres tenían en aquella época...
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El empleado que “deja caer” delante de sus jefes que ha hecho
un curso de perfeccionamiento en su especialidad.
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El vecino que nos dice: “-Oye, que mi hija inaugura una tienda de
ropa. Pásate este sábado por la tarde, que lo celebraremos con una
copita de cava.”
-
Y de forma mucho más directa, los anuncios en TV, radio, prensa,
las fiestas patrocinadas, los seminarios especializados en un producto
determinado, eventos de todo tipo que exhiben multitud de logos, marcas,
nombres, etc.
Creo que todos sabemos ya
que el marketing, cuya traducción más o menos podría ser mercadeo,
tiene como objetivo final la venta. La venta de productos, de servicios,
de ideas, de conceptos, de imagen, de conocimientos, de sentimientos, de
bienestar, y de un sinfín de cosas más.
Para ello se basa en
diferentes técnicas, que van cambiando según los tiempos, y que dependen
también de los recursos de que dispongamos, de la época del año, e
incluso del país donde se haga, o del tipo de público objetivo al que
nos dirijamos.
MARKETING
DE PROXIMIDAD
En este artículo vamos a
centrarnos en cómo la tecnología puede ayudarnos en cualquiera de las
acciones de marketing que hagamos, y para ello nos vamos a centrar en el marketing
de proximidad, el que mejor resultado puede dar a un pequeño negocio,
por lo que iremos desgranando algunas acciones que todo salón de belleza
debería llevar a cabo, en mayor o menor medida. Hay otras muchas técnicas
que también deberían ser tomadas en consideración, pero que no
abordaremos aquí, por no estar directamente relacionadas con aspectos
tecnológicos que podamos controlar.
FOLLETOS
DE PUBLICIDAD
Este es el tipo de
marketing más conocido y utilizado por multitud de empresas. Y sin
embargo, hay muchos salones que no hacen ningún tipo de publicidad. En
realidad, si se mira de forma aislada, el buzoneo tiene fama de no ser
altamente efectivo, pues con una sola vez que repartamos (una oleada) sólo
obtendremos una media del 0,3 % de respuesta, o lo que es lo mismo,
repartiendo 1.000 folletos, sólo 3 personas llamarían para pedir
información. Sin embargo, si realizamos 4 ó 5 oleadas a lo largo de 3 ó
4 meses para esas 1.000 direcciones, conseguiremos subir el porcentaje de
respuesta hasta un 2 ó 3 %
al final de la campaña., lo que supondría que entre 20 y 30 nuevos
posibles clientes se habrían acercado a nuestro salón o habrían llamado
por teléfono.
Esto es así porque según
los estudios que han realizado algunas firmas consultoras, son necesarios
entre cinco y siete contactos antes que el cliente potencial se decida a
solicitar información o nuestros servicios directamente. Es por ello que
el buzoneo es una técnica que necesita de una campaña con varias oleadas
para ser realmente efectivo. Pero no por ello debemos desestimarlo. Muy al
contrario, pues una de las conclusiones que debemos sacar es que la
publicidad mediante buzoneo nos ayuda a “crear marca”, que viene a ser
algo así como “dar a conocer nuestro salón de forma paulatina y
hacerlo familiar a los ojos de nuestro público objetivo”.
¡Nuestro ordenador nos
puede ayudar a crear nuestros propios folletos publicitarios, sin
necesidad de desembolsar grandes cantidades de dinero en imprentas o
publicistas. Las imprentas van muy bien para hacer cientos o miles de
copias de un original, pero rara vez ofrecen un servicio gratuito de diseño
de publicidad.
Por lo tanto, poniendo un
poco de imaginación, y con algún programa que nos permita hacer gráficos
(PowerPoint, Freelance, PhotoDraw, o incluso el propio Word), podemos
crear nuestro propio folleto publicitario, totalmente personalizado, a
nuestro gusto, y que puede tener diferentes formas (tríptico, de una sola
hoja, de media hoja o de un tercio...) La cuestión es ser originales
dentro de lo razonable, utilizar palabras o frases con gancho, etc.). Fíjate
en los anuncios de las revistas, de los periódicos de tu ciudad, de los
folletos que caen en tu buzón. Quédate con lo que te interese, y moldea
la idea dándole tu toque personal.
MAILING
PERSONALIZADO
Este tipo de publicidad
se utiliza cuando ya tenemos las direcciones de nuestro público objetivo.
Por lo general lo utilizaremos con nuestros clientes. Podemos darles a
conocer nuevos servicios o productos, ofrecerles una explicación más
detallada de sus ventajas, e incluso invitarlos a que nos visiten para
comprobar su eficacia. No debemos olvidar ofrecerles algún tipo de
ventaja adicional con respecto al público de la calle: un descuento, una
sesión gratis, o cualquier otra atención que encaje en la campaña. No
en vano, este tipo de destinatarios son ya clientes nuestros, por lo que
debemos mimarlos para mantener
su fidelidad. Para rematar bien una campaña de mailing personalizado, lo
ideal sería, pasados unos días, llamar a aquellos clientes a quienes se
les ha enviado la información, preguntándoles si les ha llegado. Esto
produce dos efectos: El primero e inmediato, refuerza el contacto con el
cliente, especialmente con aquellos que hace varios meses que no nos
visitan. El segundo es que, aunque no le estamos pidiendo abiertamente que
nos contrate el servicio, reforzamos
el efecto de la publicidad que le enviamos al volver a hablar del mismo.
Otras fechas importantes
para el envío de mailing son las onomásticas y las navidades. Los
clientes son personas. Son personas con sentimientos. Y también les gusta
que te dirijas a ellos no sólo para ofrecerles servicios, sino también
para regalarles una postal por navidad, o felicitarles por algo
extraordinario que les haya sucedido, como puede ser el nacimiento de un
hijo. Es muy fácil imprimir una postal de felicitación con el logo de tu
salón. También puedes crearte tarjetas con tu ordenador, comprar las
postales ya hechas y adjuntar una tarjeta.
FOLLETOS
MONOTEMÁTICOS
Este tipo de publicidad
se emplea, entre otras cosas, para dar mayor credibilidad a nuestros
tratamientos y a los métodos empleados. A diferencia de los folletos para
buzoneo, o del mailing personalizado (excepción hecha de las
felicitaciones) ,esta técnica pertenece al marketing indirecto. En este
tipo de folletos hablaremos
única y exclusivamente de un producto, servicio o tratamiento, pudiéndonos
extender más que si fuera publicidad directa. Para documentarnos, nos
apoyaremos en revistas de estética, libros o recortes de periódicos, y
escribiremos sólo aquello que estaríamos dispuestos a defender con
verdadero conocimiento de causa.
Este tipo de documentos
deberá contener información clara, veraz, contrastada y no dirigida a
la compra. Deberá exponer las propiedades del servicio de una forma
que se entienda fácilmente y nunca del tipo “Esto es lo mejor de lo
mejor. Cómprelo”.
Si yo tuviera que ir como
cliente a un centro de estética (afortunadamente tengo una esteticista en
casa), y tuviera que sentarme en la sala de espera hasta que me
atendieran, preferiría encontrar encima de una mesita un folleto sobre
los beneficios de tomar el UVA de forma moderada que leer algo parecido a:
“Bono de 10 sesiones UVA + 2 de regalo”.
Esto también resulta fácil
de hacer con un nuestro ordenador. Y si no tenemos mucha destreza, siempre
tendremos un familiar o amigo que no eche una mano. La tecnología debe
ser un miembro más de nuestro equipo, que nos puede ayudar a crecer.
Apliquémosla pues, para acercarnos un poco más al que debería ser
nuestro objetivo final dentro de la empresa: crear marca, para vender más
y mejor.
¡Otros ya lo están
haciendo!
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