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La
aromaterapia es posiblemente una de las artes curativas más antiguas que
existen, practicada de una u otra forma desde tiempos inmemorables. Prueba
de ello la podemos encontrar en documentos sobre el uso de la aromaterapia
en el Antiguo Egipto. Griegos y romanos también supieron usar sustancias
aromáticas para usos terapéuticos.
Sin embargo, la cuna de la aromaterapia moderna la
encontramos en Francia en las primeras décadas del siglo XX. Es el químico
René-Maurice Gattefossé, quien propiamente crea el término de
Aromaterapia. Desdichadamente, gran parte de su trabajo queda en el olvido
y tienen que pasar unas cuantas décadas hasta que otro francés, el Dr.
Jean Valnet, en la década de los 50 comienza a investigar sobre el tema,
llegando a dar forma a la aromaterapia actual.
Pero, ¿qué es exactamente la aromaterapia? Podríamos definirla como
aquella técnica terapéutica que usa aceites esenciales destilados de
plantas aromáticas; o también podríamos hablar de aquella ciencia o
arte capaz de usar aceites esenciales para mejorar la salud.
Los aceites esenciales se pueden usar de diversas maneras. Pero básicamente
podemos hablar de dos maneras de utilización. La primera por vía nasal y
la segunda por vía cutánea. Por vía nasal nos podemos beneficiar de la
aromaterapia gracias a inhalaciones de los vapores que se desprendan de un
recipiente con agua caliente al que le hemos colocado algunas gotas de
esencia. También podemos usar un hornillo especial de cerámica que por
medio de una vela calienta un receptáculo para agua, en el que habremos
colocado unas gotitas de esencia.
Por vía cutánea, los aceites esenciales son rápidamente absorbidos por
la piel. Así es que, los masajes (masoterapia) son un excelente medio
para practicar la aromaterapia. Cuando los aromas esenciales se utilizan
en el masaje, deben ser diluidos en un aceite portador o fijador vegetal,
como el germen de trigo, que sirva de "medio de trasporte",
puesto que grandes cantidades de aceite esencial sobre la piel, puede
llegar a ser tóxico, irritante o puede provocar algún efecto secundario
no deseado.
¿Para qué puede resultar eficaz la aromaterapia? Pues, para dolencias físicas
y psicológicas. En cuanto a las dolencias de tipo físico, estaría
indicada para problemas de tipo infeccioso, tanto de la piel como de las
mucosas. Además de eliminar las mucosidades, las esencias se caracterizan
por poder actuar sobre algunos microbios causantes de enfermedades. También
pueden estimular el sistema inmunológico. En cuanto a las dolencias
psicológicas, las esencias son especialmente eficaces para los estados de
estrés y agotamiento. Los aceites esenciales tienen un gran impacto sobre
la mente.
¿Cómo actúa sobre nuestro organismo? Centrándonos en la vía olfativa,
se puede decir que el sistema olfativo es un auténtico detector y
elaborador de respuestas a estímulos olorosos, siendo capaz de modificar
y modular nuestra actividad cerebral. Curiosamente, el sentido del olfato
se caracteriza por tener la primera neurona de la vía, ubicada en la
mucosa olfatoria y por lo tanto en contacto con el exterior del organismo.
Centrándose en estos y otros conceptos mucho más técnicos y complejos,
la aromaterapia, ha investigado los efectos que la inhalación de los
olores de numerosas plantas aromáticas provocan sobre el sistema nervioso
central y especialmente sobre nuestras emociones.
Es muy importante tener en cuenta que, para obtener buenos resultados con
esta terapia, es imprescindible utilizar esencias y aceites naturales (no
aceites sintéticos) y acudir preferentemente a profesionales formados en
centros homologados por el Ministerio de Educación y Ciencia o por la
Asociación Internacional de Aromaterapeutas (AITEC).
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