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Al
día siguiente el Dr. Usui renunció a su puesto en la
universidad de Georgia y se fue a Estados Unidos, a la universidad de
Chicago, donde se doctoró en Sagradas Escrituras, en su intento de
describir cómo Jesús sanaba a los enfermos. No encontró lo que buscaba,
y decidió volver a Japón para ver qué podía aprender del Budismo,
ingresando en un monasterio Zen, para estudiar sus escrituras: aprendió
Chino y Sanscrito; en las enseñanzas de Buda encontró los símbolos y la
descripción de cómo curaba Buda.
Después de siete años encontró lo
que buscaba, pero vio que no tenía el poder de curar, por lo que decidió irse a
una de las Montañas Sagradas de Japón a meditar sobre ello, y lo hizo
durante 21 días. El día 21 observó que un rayo de luz que venía de los
cielos lo señalaba. Aunque tuvo miedo no se movió y el rayo de luz lo
golpeó, cayendo desmayado. Entonces vio en una sucesión rápida de imágenes,
como burbujas de luz ante él, los
símbolos que había descubierto en sus estudios, la clave de las
curaciones de Buda y de Jesús.
Los símbolos se grababan en su memoria.
Cuando salió del trance, ya no estaba agotado, ni tenso ni hambriento,
como se sentía momentos antes en su último día de meditación. Se
levantó y empezó a bajar la montaña. En el camino tropezó y se le arranco
la uña del dedo gordo del pie. Saltó de dolor y se agarró el dedo con
las manos.
En pocos minutos desapareció el dolor, dejó de sangrar, y el
dedo empezó a curar. Cuando bajó de la montaña se detuvo en una posada
para desayunar. Se lo sirvió una niña que tenía un lado de la cara
hinchado y rojo, y que parecía haber llorado. Al preguntarle, ella respondió
que desde hacía tres dias sufría un inmenso dolor de muelas. Él preguntó
su podía tocarle la cara y con su permiso puso sus manos ahuecadas sobre
sus mejillas. En unos minutos, el dolor desapareció y la hinchazón
comenzó a remitir.
Durante
los 7 años siguientes, el Dr. Usui trabajó curando enfermos en un
campamento de mendigos en Japón. A los jóvenes los envió a buscar
trabajo. Después de 7 años descubrió que aquellos a quienes había
ayudado volvieron porque preferían su antigua forma de vivir, la
mendicidad.
Entonces, él se dio cuenta de que había curado el cuerpo
fisico pero no les enseñó a valorar la vida ni a encontrar una nueva
forma de vivir. Abandonó el campamento de mendigos y decidió empezar a
enseñar a aquellos que tuviesen más ganas de aprender.
Les enseño a
curarse por sí mismos y les entregó los principios del Reiki para
ayudarles a curar sus pensamientos. Cuando la vida del Dr. Usui estaba
llegando a su término, reconoció a uno de sus alumnos, un oficial de la
marina retirado, el Dr. Ahujiro Hayashi, quien se comprometió
profundamente con la práctica del Reiki, y a mantener intacta la esencia
de sus enseñanzas.
Los
cinco principios básicos de Reiki
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Sólo
por hoy no te preocupes
-
Sólo
por hoy no te enfades
-
Honra
a tus Padres Maestros y Ancianos
-
Gánate
la vida honradamente
-
Demuestra
gratitud hacia todo ser vivo
Tú
puedes formar parte de esta historia, si deseas compartir este Don, apoyas
y estimulas el desarrollo de la vida. Reiki no está identificado con ninguna religión, pero
quien cree en la existencia de un ser supremo, quien siente que existe una
fuerza dinámica, un poder invisible que vibra, del cual nos beneficiamos
a diario todos y cada uno de los seres vivos de esta tierra, puede
comprender que una persona es capaz de canalizar esta energia y
transmitirla a través de sus manos, vitalizando el sistema entero,
aliviando el dolor, relajando la mente y el cuerpo, elevando a quien la
recibe a un estado de armonía.
Se puede aplicar tanto localmente como a
distancia, penetrando tejidos de seda, madera o acero; es absolutamente
inocuo y por tanto, un tratamiento práctico y seguro, que beneficia a
seres humanos, animales, plantas; para niños y ancianos, pobres o ricos,
usemos nuestras manos para aliviar, para sanar, para conservar la salud
física
y el equilibrio mental, para liberarnos de la ignorancia, para iluminar
nuestras vidas y la de los demás, para que vivamos en armonía, y de
esta manera nuestro entorno, nuestros asuntos, también se armonizarán
como lógica consecuencia.
Al
ser Reiki una fuerza universal, pertence a todos aquellos que buscan y
desean aprender el arte de la sanación. A toda persona que trabaja
permanentemente en contacto con el público, le beneficia enormemente
iniciarse en Reiki, ya que el reikista es una especie de transformador de
energías, absorbiendo espontáneamente las energías negativas (por
ejemplo: al realizar un masaje, una limpieza de cutis, una venta, etc.)
transformándolas en energía vital, energia positiva, “limpiando",
"sanando", "depurando” a ese ser que está en contacto con él.
Y como el
reikista es un canal, al pasar esta energía a través de sus chakras
superiores y salir luego por sus manos, siempre, recibe una porción de la
misma.
En el seminario de 1er. Nivel se reciben 4 iniciaciones,
en las que al alumno se armonizan sus chakras para que pueda así
canalizar la energía. Desde la primera iniciación, sus manos irradian
vibraciones al ponerse sobre la zona afectada, aliviando el dolor,
relajando músculos, etc. No es necesario que el receptor se desvista
completamente, pero es mejor aflojar cualquier prenda ajustada, para que
pueda relajarse, tumbado boca arriba en la camilla.
El
reikista, no siente cansancio ni agobio, ya que no es su propia energía
la que está dando, sino que está canalizando energía cósmica, energía
universal. Después de algunas sesiones, en un período de 4 a 21 días se
perciben grandes cambios, todo
comienza a funcionar con mayor vigor y ritmo, los nervios congestionados
se relajan, la meteria fecal cae de las paredes intestinales y se expulsan
gases.
Se eliminan toxinas acumuladas, aumentándose la transpiración
y las deposiciones; también aumenta la diuresis. Esto suele durar de
cuatro a seis días; sin embargo hay personas que reaccionan con una sola
sesión. En general se produce una depuración completa. Es importante
tener una actitud positiva frenta a la vida, amarse y cuidarse a sí mismo
y por supuesto hacer extensivo ese amor hacia todos los seres que nos
rodean. Personalmente, creo que todas las personas deberían conocer,
practicar y recibir energía Reiki periódicamente, lo que produciría un gran cambio evolutivo en la humanidad, y por consiguiente, en nuestro
planeta.
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