| |
|
¿Somos
esteticistas o terapeutas?
Este
es uno de los temas que se tratan como un “secreto a voces” entre las
profesionales de la estética: el considerarse, en gran medida, a si
mismas psicólogas, no por el estudio realizado, sino por la actividad
complementaria que realizan con sus clientes. El hecho concreto es que
esta profesión otorga una oportunidad de intima comunicación con los
clientes y un momento adecuado de apertura en el que muchos clientes se
abren para confesar o expresar sus sentimientos ante dificultades y
problemas propios de la vida cotidiana.
El
tema central es ¿hacemos bien en escuchar y aconsejar? ¿qué hacer? ¿cómo
atender esas necesidades? ¿necesitamos preparación psicológica? ¿hasta
que punto afecta la actividad y la propia vida de la esteticista? ¿es
esto otro intrusismo profesional?
¿Cabina
o Confesionario?
Asistimos a una época que
indudablemente los seres humanos creamos, mantenemos y cargamos con una
infinidad de problemas tan complejos como variados, de ahí, que en lo que
nos podemos identificar todas las personas como punto en común, es que
todos tenemos algún problema. Esta realidad es propia de nuestro tiempo,
así por ejemplo asistimos a todo tipo de sintomatologías psíquicas
tales como: estrés, cansancio, angustia, procesos depresivos, tristeza,
soledad, confusión, desmotivación, desamor, infelicidad, fracaso,
rencor, miedo, inseguridad, culpabilidad,
tristeza, etc... todos
esos síntomas lo consideramos problemas cuando en realidad están
originados por otras causas que son aun mucho mas complejas de definir o
de detectar.
La cuestión es que tenemos tanto los síntomas como sus raíces, es decir
LOS PROBLEMAS, alojados dentro del mismo espacio físico que ocupamos
mientras vivimos, llamado CUERPO-MENTE, y de hecho lo llevamos a todas
partes, incluso y sobre todo, cuando vamos a la esteticista, pero con la
gran diferencia que cuando vamos a la esteticista es como que aparece la
necesidad de sacar afuera todos esos problemas, tal y como si la
esteticista fuera un Cura o un
Psicólogo. Los clientes esperan que además de poder contar sus
historias, problemas, pecados y aventuras puedan llevarse “una opinión”
de “su esteticista”, y así terminas asumiendo un rol que no
corresponde a tu obligación profesional, aunque sí puede estar vinculado
con tu responsabilidad moral o compromiso personal.
Creo que dada la complejidad de los problemas que tenemos sería mejor que
confundan a la esteticista con un Cura al que se van a confesar, porque en
este caso sería un servicio gratuito y sin ningún compromiso de tener
que dar soluciones a los problemas. Pero cuando, lo que inconscientemente
se esta esperando, es que haya allí en la cabina de belleza, un psicólogo
metido dentro de la esteticista, entonces la cosa se complica, primero
porque es un servicio que se brinda, consumiendo mucho tiempo y energía,
y no se cobra, y segundo que los temas íntimos y personales son demasiado
importantes cuando afectan el equilibrio emocional de los clientes como
para “atenderlos” sin una preparación “profesional”.
Además,
muchas profesionales de las que he recogido testimonios, manifiestan desde
la profunda satisfacción de “aconsejar” a sus clientas hasta el
“hartazgo” por tener que escuchar las confesiones de ellas y cargar
con sus problemas. En este aspecto mas adelante contaré varios
testimonios.
Lo que busca la gente
Muchas
veces nos detenemos a tratar de conocer, entender y hasta comprender más
a nuestros clientes para saber como tratarlos, de hecho que todo esfuerzo
y estudio orientado a ello vale, saber de tipos de temperamentos,
personalidades y caracteres es muy útil, pero lo que no podemos dejar de
considerar es cuales son sus motivaciones y que necesidades nos ocultan,
porque en estos puntos están algunas de las claves para hacer que el
mercado estético crezca un poco más.
Con solo el 10 % de las personas que viven en España no se puede tener un
mercado estético floreciente de clientes, la peluquería tiene casi el
100 % del mercado, ¿quién no va a la peluquería? Pero a la cabina de
estética van como máximo 1 de cada 10 mujeres, pues los hombres ni
siquiera se asoman aun.
Sin ir a las causas u orígenes de esta realidad, sólo quiero hacer una
observación: ¿qué hacemos para conquistar mas clientes?, esto en
marketing se llama: aumentar la cuota del mercado, es decir hacer crecer
la cantidad de posibles consumidores. ¿no será que estamos dando vueltas
siempre sobre las mismas ideas y propuestas?
¿no estaremos descuidando aspectos estratégicos y de marketing?
¿hasta que punto estamos atentos y conectados con las necesidades de los
clientes?
Hay
realidades a las que no podemos dejar de mirar, nos guste o no, sobre todo
cuando se trata del crecimiento económico y profesional, y cuando en la
profesión que trabajas, esta en juego el BIENESTAR
de las personas que atiendes. Es muy importante aclarar aquí lo
que significa el Bienestar ya que será la palabra clave de estos artículos.
Lo
que está por venir: El negocio del bienestar.
El bienestar en si mismo es una idea de avanzada dentro del sector
de la belleza, la medicina estética, la medicina natural y la psicología,
ya que se trata de fusionar los servicios que están relacionados con la
imagen, la salud y el equilibrio emocional para poder proponer un nuevo
concepto de trabajo personal basado en una mejor calidad de vida. El
bienestar lo consideramos como un pilar fundamental para tener calidad de
vida. Es lo que sintetiza el sentirse bien, estar conforme con uno mismo,
cuidarse, mimarse, e inclusive estar en armonía y paz interior. Mucho más
allá de la imagen, mucho más profundo que la piel, es el punto en donde
casi todos los habitantes de ciudades podemos identificarnos: "en la
búsqueda de una mejor manera de vivir y una más sensible forma de
sentir", pero para llegar a ello hay un largo camino que recorrer. Es
esta una búsqueda común entre la gran mayoría de los clientes que
asisten a una cabina de estética y este, puede ser también un objetivo
empresario o un compromiso profesional.
La nota distintiva de
este tipo de propuestas deberá estar basada en la integración de
servicios orientados a mejorar la calidad de vida, proyecto que requiere básicamente
de:
1- La adecuación del sitio de trabajo, en lo que
se refiere a la decoración y el clima. Los diseños de los
centros de belleza y de las cabinas tienen que estar impregnados de
detalles armónicos y combinaciones agradables en cuanto a colores y
formas, también es importante el acompañamiento de aromas y música muy
bien elegida.
2- La identificación con las necesidades de los
clientes. Conocerles lo mejor posible. La gran mayoría de
clientes vienen por intereses puestos en mejorar su imagen, pero además
traen consigo la necesidad de mejorar su calidad de vida.
3- La preparación adecuada de la profesionales
que quieran trabajar con el bienestar. No es lo mismo trabajar
con la piel que además trabajar con las emociones y las necesidades
interiores de los clientes. Por ello es vital que los profesionales que
trabajen con este tipo de propuestas, apunten desde cada una de sus
especialidades hacia el mismo propósito: "el bienestar de las
personas", si es que ese es el propósito del centro o el fin último
de una profesional.
Coherencia
profesional.
Es evidente que tanto lo que sucede dentro de la
"cabina-confesionario" como la realidad de lo que buscan los
clientes, nos ponen en el aprieto de considerar esta situación como una
complicación o bien como una oportunidad. Si el planteamiento del
bienestar te complica la vida o crees que te supera en este momento, deberás
definir claramente tus pautas de trabajo estableciéndolas dentro del
alcance de la piel, pero si lo consideras oportuno puede impulsarte a
hacer cambios en ti y en tu centro para que el perfil pueda estar
orientado hacia el bienestar.
De una forma u otra en las cabinas estéticas se crean vínculos muy
fuertes y positivos donde la entrega profesional va mas allá de los
conocimientos cosméticos y muchas veces llega a exigir una entrega
emocional en la que hay que poner hasta el alma. Si es así no te
preocupes porque si lo haces de corazón será valido, es tanto el cariño
que necesitamos todos, que si pones sensibilidad en la entrega siempre
dejará un efecto positivo en tus clientes. Aun así, insisto que
tendremos que considerar muchos temas delicados en esta cuestión. La piel
y la belleza no requieren lo mismo que el bienestar y la felicidad.
Alberto Varela
Instructor Humanista
C/Ayala 36 Bajo Izq. 28001
Madrid
Tlf. 91-435 2442 Móvil 626 247 684
|
|
|