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Estética & Psicología  
Fuente. Alberto Varela. Instructor Humanista
   

¿Somos esteticistas o terapeutas?

Este es uno de los temas que se tratan como un “secreto a voces” entre las profesionales de la estética: el considerarse, en gran medida, a si mismas psicólogas, no por el estudio realizado, sino por la actividad complementaria que realizan con sus clientes. El hecho concreto es que esta profesión otorga una oportunidad de intima comunicación con los clientes y un momento adecuado de apertura en el que muchos clientes se abren para confesar o expresar sus sentimientos ante dificultades y problemas propios de la vida cotidiana.

El tema central es ¿hacemos bien en escuchar y aconsejar? ¿qué hacer? ¿cómo atender esas necesidades? ¿necesitamos preparación psicológica? ¿hasta que punto afecta la actividad y la propia vida de la esteticista? ¿es esto otro intrusismo profesional?


¿C
abina o Confesionario?

Asistimos a una época que indudablemente los seres humanos creamos, mantenemos y cargamos con una infinidad de problemas tan complejos como variados, de ahí, que en lo que nos podemos identificar todas las personas como punto en común, es que todos tenemos algún problema. Esta realidad es propia de nuestro tiempo, así por ejemplo asistimos a todo tipo de sintomatologías psíquicas tales como: estrés, cansancio, angustia, procesos depresivos, tristeza, soledad, confusión, desmotivación, desamor, infelicidad, fracaso, rencor, miedo, inseguridad, culpabilidad,  tristeza, etc...  todos esos síntomas lo consideramos problemas cuando en realidad están originados por otras causas que son aun mucho mas complejas de definir o de detectar. 

La cuestión es que tenemos tanto los síntomas como sus raíces, es decir LOS PROBLEMAS, alojados dentro del mismo espacio físico que ocupamos mientras vivimos, llamado CUERPO-MENTE, y de hecho lo llevamos a todas partes, incluso y sobre todo, cuando vamos a la esteticista, pero con la gran diferencia que cuando vamos a la esteticista es como que aparece la necesidad de sacar afuera todos esos problemas, tal y como si la esteticista fuera un Cura o  un Psicólogo. Los clientes esperan que además de poder contar sus historias, problemas, pecados y aventuras puedan llevarse “una opinión” de “su esteticista”, y así terminas asumiendo un rol que no corresponde a tu obligación profesional, aunque sí puede estar vinculado con tu responsabilidad moral o compromiso personal.

Creo que dada la complejidad de los problemas que tenemos sería mejor que confundan a la esteticista con un Cura al que se van a confesar, porque en este caso sería un servicio gratuito y sin ningún compromiso de tener que dar soluciones a los problemas. Pero cuando, lo que inconscientemente se esta esperando, es que haya allí en la cabina de belleza, un psicólogo metido dentro de la esteticista, entonces la cosa se complica, primero porque es un servicio que se brinda, consumiendo mucho tiempo y energía, y no se cobra, y segundo que los temas íntimos y personales son demasiado importantes cuando afectan el equilibrio emocional de los clientes como para “atenderlos” sin una preparación “profesional”.

Además, muchas profesionales de las que he recogido testimonios, manifiestan desde la profunda satisfacción de “aconsejar” a sus clientas hasta el “hartazgo” por tener que escuchar las confesiones de ellas y cargar con sus problemas. En este aspecto mas adelante contaré varios testimonios.


Lo que busca la gente

Muchas veces nos detenemos a tratar de conocer, entender y hasta comprender más a nuestros clientes para saber como tratarlos, de hecho que todo esfuerzo y estudio orientado a ello vale, saber de tipos de temperamentos, personalidades y caracteres es muy útil, pero lo que no podemos dejar de considerar es cuales son sus motivaciones y que necesidades nos ocultan, porque en estos puntos están algunas de las claves para hacer que el mercado estético crezca un poco más.

Con solo el 10 % de las personas que viven en España no se puede tener un mercado estético floreciente de clientes, la peluquería tiene casi el 100 % del mercado, ¿quién no va a la peluquería? Pero a la cabina de estética van como máximo 1 de cada 10 mujeres, pues los hombres ni siquiera se asoman aun.

Sin ir a las causas u orígenes de esta realidad, sólo quiero hacer una observación: ¿qué hacemos para conquistar mas clientes?, esto en marketing se llama: aumentar la cuota del mercado, es decir hacer crecer la cantidad de posibles consumidores. ¿no será que estamos dando vueltas siempre sobre las mismas ideas y propuestas?  ¿no estaremos descuidando aspectos estratégicos y de marketing? ¿hasta que punto estamos atentos y conectados con las necesidades de los clientes?

Hay realidades a las que no podemos dejar de mirar, nos guste o no, sobre todo cuando se trata del crecimiento económico y profesional, y cuando en la profesión que trabajas, esta en juego el BIENESTAR  de las personas que atiendes. Es muy importante aclarar aquí lo que significa el Bienestar ya que será la palabra clave de estos artículos.



Lo que está por venir: El negocio del bienestar.

 El bienestar en si mismo es una idea de avanzada dentro del sector de la belleza, la medicina estética, la medicina natural y la psicología, ya que se trata de fusionar los servicios que están relacionados con la imagen, la salud y el equilibrio emocional para poder proponer un nuevo concepto de trabajo personal basado en una mejor calidad de vida. El bienestar lo consideramos como un pilar fundamental para tener calidad de vida. Es lo que sintetiza el sentirse bien, estar conforme con uno mismo, cuidarse, mimarse, e inclusive estar en armonía y paz interior. Mucho más allá de la imagen, mucho más profundo que la piel, es el punto en donde casi todos los habitantes de ciudades podemos identificarnos: "en la búsqueda de una mejor manera de vivir y una más sensible forma de sentir", pero para llegar a ello hay un largo camino que recorrer. Es esta una búsqueda común entre la gran mayoría de los clientes que asisten a una cabina de estética y este, puede ser también un objetivo empresario o un compromiso profesional.

La nota distintiva de este tipo de propuestas deberá estar basada en la integración de servicios orientados a mejorar la calidad de vida, proyecto que requiere básicamente de:

1- La adecuación del sitio de trabajo, en lo que se refiere a la decoración y el clima. Los diseños de los centros de belleza y de las cabinas tienen que estar impregnados de detalles armónicos y combinaciones agradables en cuanto a colores y formas, también es importante el acompañamiento de aromas y música muy bien elegida. 

2- La identificación con las necesidades de los clientes. Conocerles lo mejor posible. La gran mayoría de clientes vienen por intereses puestos en mejorar su imagen, pero además traen consigo la necesidad de mejorar su calidad de vida. 

3- La preparación adecuada de la profesionales que quieran trabajar con el bienestar. No es lo mismo trabajar con la piel que además trabajar con las emociones y las necesidades interiores de los clientes. Por ello es vital que los profesionales que trabajen con este tipo de propuestas, apunten desde cada una de sus especialidades hacia el mismo propósito: "el bienestar de las personas", si es que ese es el propósito del centro o el fin último de una profesional.

Coherencia profesional.

Es evidente que tanto lo que sucede dentro de la "cabina-confesionario" como la realidad de lo que buscan los clientes, nos ponen en el aprieto de considerar esta situación como una complicación o bien como una oportunidad. Si el planteamiento del bienestar te complica la vida o crees que te supera en este momento, deberás definir claramente tus pautas de trabajo estableciéndolas dentro del alcance de la piel, pero si lo consideras oportuno puede impulsarte a hacer cambios en ti y en tu centro para que el perfil pueda estar orientado hacia el bienestar.

De una forma u otra en las cabinas estéticas se crean vínculos muy fuertes y positivos donde la entrega profesional va mas allá de los conocimientos cosméticos y muchas veces llega a exigir una entrega emocional en la que hay que poner hasta el alma. Si es así no te preocupes porque si lo haces de corazón será valido, es tanto el cariño que necesitamos todos, que si pones sensibilidad en la entrega siempre dejará un efecto positivo en tus clientes. Aun así, insisto que tendremos que considerar muchos temas delicados en esta cuestión. La piel y la belleza no requieren lo mismo que el bienestar y la felicidad.

Alberto Varela 
Instructor Humanista
C/Ayala 36  Bajo Izq. 28001 Madrid
Tlf. 91-435 2442 Móvil 626 247 684